La vitamina K1 juega un papel fundamental en la coagulación sanguínea y contribuye de forma secundaria a la salud ósea. Su función principal es hepática: garantiza que la cascada de coagulación funcione correctamente y apoya el metabolismo del calcio.
La vitamina K1 activa proteínas dependientes de vitamina K mediante carboxilación del glutamato, proceso que ocurre principalmente en el hígado. Esto permite que la cascada de coagulación funcione con precisión.
Un estudio publicado en Food & Chemical Toxicology (2006) identificó que la deficiencia de vitamina K reduce la expresión de CYP11A — la enzima limitante en la producción de testosterona — con correlación directa entre los niveles de vitamina K testicular y la testosterona en plasma y tejido gonadal.
Un estudio publicado en Food & Function (2011) con ratas suplementadas con MK-4 (producto de metabolismo de K1) durante 5 semanas mostró aumentos significativos de testosterona en plasma y testículo, sin cambios en LH — indicando un efecto directo sobre la esteroidogénesis, no mediado por señal hipofisaria.
Un estudio publicado en Bioscience, Biotechnology, and Biochemistry (2011) demostró que la suplementación con vitamina K preservó la producción de testosterona testicular bajo condiciones de inflamación sistémica, sugiriendo un rol protector del ambiente hormonal frente al estrés crónico.